jueves, 2 de agosto de 2012

Efecto Murakami

Estuve (estoy) enfermo esta semana. Arranqué el sábado con dolor de cabeza, y después fue un in crescendo de malestares que incluyeron diarrea y vómitos. Me pasé 4 horas en la guardia del Italiano el domingo, mayormente de esperas, entre el clínico de guardia, y una radiografía de abdomen. Garronazo para salir con un diagnóstico de algo viral, por lo que tafirol para la cabeza, comer liviano, y unas pastillas para los gases (se, gases) que me salieron carísimas, $47,8 en los garcas de la farmacia Brocca, de  Perón y Gascón. Si pueden, evítenla.

¿De qué hablo cuando hablo de correr?
Murakami homenajea a Carver
y cuenta qué significa para él correr.
 
Y entonces no fui a correr esta semana. Recién hoy me siento algo digno, pero increíblemente débil. Una lástima porque durante la espera del italiano me clavé de punta a punta el libro "De que hablo cuando hablo de correr" del escritor ponja Murakami, que parece que la gasta, pero yo creo no leí nada de él. Con disciplina oriental el muchacho empezó a correr 10k por día a los 33 años, y de ahí no paró. Le mete un maratón por año, corre triatlones, y hasta corrió una carrera de 100k (Si, 100 kilómetros) que le dice Ultramaratón. Y terminé el libro enchufadísimo con correr. Lo llamé efecto Murakami. Igual no voy a correr una ultramaratón: si algo aprendí de esto de correr es que cada uno tiene su ritmo, sus tiempos, sus metas. Bien por Murakami, pero yo sigo con mi mente en mis metas. Y pese a que pasaron unos días, todavía me siento todavía "bajo la influencia" del efecto Murakami: quiero recuperarme bien pronto para salir a correr.

Una boludez del libro. Al principio comenta algo sobre lo que tenía pensado escribir: en qué pienso cuando corro. Murakami dice que cuando hace calor, piensa en el calor, frío cuando frío, triste cuando triste, etc. Contaré mi experiencia en algún momento.

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