Si venís y me decís "Hay un incendio, elegí un gol de River de toda la historia para salvar", salvo el de Ramiro Funes Mori contra boca, cuando no fue córner.
Lo puro y lo impuro son conceptos fundamentales en la santa biblia. El bautismo es un sacramento que viene a limpiar la impureza del pecado original: el sexo. Aún con estas premisas el hijo de Dios, Jesucristo, que nació de una virgen, se hizo bautizar por Juan. La virgen madre de Dios María no tenía que tener ningún pecado por axioma bíblico. De ahí que se dedujera que tampoco había tenido el pecado original, y por eso tenemos ese bonito feriado el 8 de diciembre. Se decretó que la virgen María había nacido sin pecado original, así como se decretó que el factorial de 0 es 1: sino se enquilomba todo.
En el mundial del 86, Maradona desparramó a medio equipo inglés en el gol más increíble de los mundiales. Pero también hizo un gol ilegal, un gol con la mano. Cuando le preguntaron si lo había hecho con la mano, contestó "Fue la mano de Dios", inmortalizando un concepto. La pureza del barrilete cósmico vino a limpiar la impureza de la mano.
El 30 de marzo de 2014 River y boca empataban uno a uno faltando 5 minutos para el final. Después de un foul a Carbonero, sale un pelotazo largo para Lanzini. El 10 encara al vértice del área chica marcado por Grana, traban y deriva la bocha por la línea de fondo. Pitana, juez del match, decreta corner. Lo que sigue es historia. Ramiro Funes Mori se convierte en ídolo. Salta más que todos con una delicadeza indescriptible y sella con apasionado amor un golazo épico que a la postre desataría el mejor River de mi vida.
Pero como bien declaró el virrey tras el encuentro en una de las conferencias de prensa más bonitas que recuerde, #NoFueCorner. Fue un gol ilegal. Lanzini fue el último en tocar la pelota. La impureza del córner salvada únicamente por la pureza del gol de Funes Mori, en ese enormísimo salto impregnado de inmortalidad y belleza.
Cuando le preguntaron a Funes Mori si había sido córner contestó: Fue el córner de Dios.
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| Ramiro Funes Mori y el córner de Dios. |