sábado, 23 de marzo de 2013

Misas Especiales

Ir a misa en temporada alta, en fechas "importantes", tenía sus bemoles. Al bodrio habitual se le sumaban dos factores: mucha gente y misas largas. En general están desparramadas por el año, para no amargar tanto a los feligreses. Pero había dos que eran consecutivas, y eran tremendas. Mala época que me angustiaba, mi propia temporada de monzones. Son el domingo de ramos, y domingo de semana santa, o la bipolaridad en los que seguían a Jesús. De altos festejos y vitoreado como un rey con ramas de olivos, a morir torturado y clavado en un cruz de tamaño natural unos días después. Rarísima la misa de domingo de ramos. Si el cura no te bendecía la ramita eras un  gran gran perdedor. 

Pasa que en estas misas va mas gente de lo habitual, se llenaba la iglesia. Odiaba a estos católicos oportunistas. ¿Yo me fumaba misas todo el maldito año, y vos ahora venís que son fechas de gala? Caretas. Lo peor eran las viejas chotas que llegaban tarde y querían que les cedieses el asiento. A tomar por el culo, vieja chota! Hubieras venido 15 minutos antes, sabiendo que iba a estar lleno de viejas pelotudas como vos. Mi consuelo tomaba forma de dos ángulos diferentes. Uno, que se iban a morir pronto. Dos, que se iban a pudrir en el infierno por sólo venir a las misas especiales. Que viejas forras.

Si no llevas ramita de Olivos, otra que no llevar flores en el 168  a Chacarita





1 comentario:

  1. Muerte a las viejas chotas, que siempre pretenden robarte el asiento, tanto en misa como en el bondi. Forras!

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